Génesis 2:1

 “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos”.

Un artículo en la revista New Scientist sugiere que La Reforma fue un estímulo para el desarrollo científico. En sus mentes, Lutero fue un rebelde, y fue esta actitud de rebelión que condujo al libre pensamiento requerido para desarrollar la ciencia moderna. El artículo en realidad compara favorablemente el coraje del discurso de Lutero “Aquí estoy” con la fácil capitulación de Galileo sobre el tema de la Tierra que orbita alrededor del Sol.

Actualmente, muchos de los científicos han negado involucrarse con la creencia en Dios. Incluso, aquellos que creen no atribuyen importancia de la obra de Dios, y siguen creyendo que La Evolución tiene todo para hacerla arrancar.

Los creacionistas esperan que las leyes científicas se mantengan firmes. Eso es porque vivimos en un universo creado por Dios. Es este conocimiento el que ha llevado a los pensadores a lo largo de los siglos a reconocer las leyes científicas. C.S. Lewis dice:

Los hombres se hicieron científicos porque esperaban ver La Ley en la naturaleza, y esperaban la ley en la naturaleza porque creían en un Legislador. En la mayoría de los científicos modernos, esta creencia ha muerto: será interesante ver cuánto tiempo sobrevivirá su confianza en la uniformidad. Ya han aparecido dos desarrollos importantes: la hipótesis de una sub-naturaleza sin ley, y la rendición de la afirmación de que la ciencia es verdadera. Podemos estar viviendo más cerca de lo que suponemos al final de la Era Científica.

Oración: Gracias, Señor, por haber implementado leyes científicas para que podamos hacer predicciones y estudiar tu maravilloso universo. Amén.

Ref: Lewis, C.S. (1947), Milagros: un estudio preliminar, (Londres: Collins), pág. 110. Imagen: Adobe Stock Imágenes, con licencia de autor.

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