Eclesiastés 3:20-21

“Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo.

¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?
Un informe publicado en la revista Science, llegó a la sorpresiva conclusión de que el cerebro humano y el cerebro del chimpancé son totalmente diferentes. Un estudio liderado por científicos de la Universidad de Yale descubrió que gran parte de la actividad genética en el cerebro humano es completamente ajeno a la que se produce en el cerebro de los chimpancés. Estas diferencias fundamentales fueron descubiertas en todo tipo de áreas del cerebro, incluyendo el cerebelo. El cerebelo se describe en el artículo como “una de las regiones evolutivas más antiguas del cerebro, y por lo tanto es más probable que compartan similitudes entre las especies”. Podemos ver de inmediato que esta declaración contiene suposiciones no comprobadas, sino que se basan en la creencia de la evolución. Describir el cerebelo como “antiguo” implica que debe haber estado presente en ancestros tanto de humanos como de chimpancés, que datan de hace mucho tiempo. Que la química en el cerebelo humano y de los chimpancés sea tan diferente debe indicar que no tienen un ancestro común.

Claro, esto no se les ocurre a los científicos evolutivos del estudio mencionado. Más bien, sugieren que la química en el cerebelo humano debe haber estado presente en el antepasado común y que desapareció en los chimpancés, pero reapareció en los seres humanos. Pero los estudios químicos no se llevaron a cabo sobre este supuesto ancestro común, por lo que incluso su existencia debería ponerse en duda.

La verdad es que Dios hizo al hombre por separado de los animales. Cuando morimos, el animal se pudre en el suelo, mientras que el alma humana sube a Dios para ser juzgada (Eclesiastés 3:21).

Oración: Gracias, Dios, que hiciste animales fascinantes, como los chimpancés. No sabemos por qué los hiciste tan parecidos a nosotros, sino que nos han dado una solemne responsabilidad que cumplir, cuidar estas y todas las piezas de tu creación. Amén.

Ref: La Universidad de Yale. (2017, noviembre 24). Pequeñas pero claras diferencias entre las especies marcan la evolución del cerebro humano.  ScienceDaily. Recuperado el 25 de noviembre de 2017 desde www.sciencedaily.com/releases/2017/11/171124084336.htm.  Imagen: GNU Free Document License, v1.2.

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