Megacometas

Lucas 12:54-55
“Decía también a la multitud: ‘Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: “Agua viene”, y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, decís: “Hará calor”, y lo hace”.

Cuando pensamos en la ciencia y las cometas, por lo general pensamos de Ben Franklin volando su cometa en medio de una tormenta.  Ben Franklin no fue el primero en utilizar las cometas para estudiar el clima.  Ni fue el último.  La oficina meteorológica de los Estados Unidos empezó utilizando cometas para estudiar el clima luego de la invención del cometa caja en 1893.  Las cometas se hicieron importantes herramientas de las estaciones meteorológicas para los siguientes 30 años.  Al mejorar los globos, el uso de la oficina meteorológica de las cometas terminó.

En 1990, los meteorólogos otra vez regresaron a la cometa.  Materiales de alta tecnología modernos les dio a los meteorólogos la esperanza de hacer investigación con cometas lo que era imposible con los globos.   Las cometas meteorológicas modernas pueden “parquearse” kilómetros arriba por semanas.  Una cometa del tamaño de dos carros compactos puede pesar solo una libra.  Conductos de ventilación en el frente de la cometa en forma de ala la inflan para que mantenga su forma de ala.  Instrumentos en la cometa envían lecturas climatológicas desde varias altitudes a lo largo del atadero.  ¡El record mundial en altitud a la cual llegó una de estas cometas es casi de 12 millas!

La creación que Dios hizo para nosotros siempre ha inspirado la curiosidad y maravilla del hombre.  Desafortunadamente, muchos de los científicos de hoy igual de rápido ignorarían a Dios.  Sin embargo, la fundación sobre la cual ellos construyen son los logros científicos de antiguos científicos que, en su mayor parte, creyeron en y adoraron a nuestro Creador.  
  

Prayer:
Te agradezco, amado Padre, por las bendiciones que disfrutamos debido a la ciencia. Te pido que utilices el involucramiento incrementado de Tu gente en la ciencia para que la ciencia una vez más sea utilizada para glorificarte en vez de debatir contigo. En nombre de Cristo Jesús. Amén.

Notes:
Richard Monastersky. 1992. Astride the Wind. Science News, vol. 141, April 4. p. 216-219.