Juan 3:7-8

“No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.  El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

Cuando me senté en mi oficina, para escribir este programa, el viento ululaba fuera. Tenemos cierta idea, hoy, de por qué, sopla el viento, ya sea porque la atmósfera contiene áreas cambiantes de presión alta y baja. Sin embargo, la dirección del viento no es simplemente de alta a baja, otros factores son importantes, tales como la rotación de la Tierra.  Desde una perspectiva humana, la imprevisibilidad del viento – de dónde viene y a dónde va, se entiende en la frase común en inglés “De dónde sopla el viento”, que busqué en varios diccionarios de modismos y citas, para ver que se refería a la naturaleza cambiante del mundo. Pero ninguno, de los sitios que he visitado se refirió a un pasaje de la Biblia que dice la misma cosa.

Cuando era un cristiano muy joven, una canción contemporánea de la época tenía exactamente este título, y fue interpretado por un grupo llamado el Segundo Capítulo de los Hechos. La canción compara la incertidumbre experimentada por los incrédulos, con la certeza que tenemos en Cristo. De hecho, es Jesús quien se refirió a esto en El Evangelio Juan capítulo 3. “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va”. Jesús, le dijo esto a Nicodemo, para enfatizar la importancia de ser nacido de nuevo – de ser nacido del Espíritu. Cuando sopla el viento, es para nosotros un recordatorio “natural” que nos señala al Salvador, porque él es el único que sabe de dónde sopla el viento.

Señor Dios, gracias por enviar a tu Hijo, Jesús, para llevar el castigo por nuestros pecados, para que podamos ser nacidos de nuevo del Espíritu. Amén.

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