¿Por qué brilló el sol?

I Reyes 8:23
“…dijo: «Jehová, Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, tú que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazón…”

Si nosotros pudiésemos aprovechar toda la energía del sol que llega a la Tierra, tendríamos más que suficiente energía para llenar todas nuestras necesidades energéticas – inclusive si todo el mundo llegara a industrializarse como el oeste.  ¡Sin embargo menos de .10% de toda la energía que sale del sol llega a la tierra!  ¿Qué es lo que sucede dentro del sol para crear tanta energía?

¿Por qué brilló el sol?La mayoría de las personas han escuchado que el sol produce su energía a través de fusión nuclear.  Y aunque la mayoría de científicos creen que esto es cierto, admiten que la verdadera respuesta no es tan simple – y que la respuesta completa es desconocida.  Si el sol produce su energía a través de fusión nuclear, uno de los resultados de ese proceso es una pequeña partícula llamada neutrino.  Pero, de hecho, los neutrinos que deberían venir del sol no lo son.  Lo que es peor, nuevos cálculos de la temperatura necesaria para que el sol se encienda en un proceso de fusión nuclear muestran que la teoría de la evolución del cómo se formó el sol no genera suficiente calor para la fusión.

Una teoría alternativa dice que el calor del sol es el resultado de su poderosa gravedad jalando al sol a sí mismo – llamado colapso gravitacional.  Esto explicaría el por qué los neutrinos no se encuentran.  Pero los evolucionistas han rechazado el colapso gravitacional, porque si esto es de donde viene el calor del sol, el sol no podría tener billones de años.

¡A pesar de la sofisticación científica, muchas de las obras de Dios todavía desafían nuestro entendimiento!

Prayer:
Padre ¡No hay Dios como Tu! Te agradezco que aunque Tú mandas a las estrellas y a toda la creación, sin embargo vienes a mí con Tu amor, invitándome a una relación personal contigo a través de Tu Hijo, Cristo Jesús. En Su Nombre. Amén.

Notes:
DeYoung, Don B., and David E. Rush. 1989. “Is the sun an age indicator?” Creation Research Society, Quarterly, v. 26, September. p.49.