Mateo 5:45

“…para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.”

El dióxido de carbono es un gas maravilloso.  Ocurre en la atmósfera a una concentración promedio de 404 partes por millón por volumen (ppm). Las plantas necesitan dióxido de carbono para crecer. Esta es la fuente principal de la que derivan las plantas los compuestos de carbono que necesitan. Las plantas verdes usan la clorofila para catalizar una reacción entre el dióxido de carbono y vapor de agua que produce azúcares y también algo de oxígeno libre. Mayor concentración de dióxido de carbono provocará un crecimiento más rápido en plantas. Por ejemplo, los grandes invernaderos en Gran Bretaña solían bombear dióxido de carbono extra para ayudar a que las plantas de tomate crezcan.  La óptima concentración de dióxido de carbono para el crecimiento de la planta es de 2.000 ppm – 5 veces mayor que las concentraciones normales. Sin embargo, los defensores del cambio climático sostienen que incluso las 400 ppm que tenemos es demasiado alto. Por lo que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha declarado que el dióxido de carbono es un contaminante.

El IPCC ha determinado que el dióxido de carbono generado por los humanos – generado por los procesos industriales – está provocando que la Tierra se caliente más. Que hay un continuo aumento en la temperatura global no es en absoluto cierto. No obstante, los datos del siglo XX, efectivamente, sugieren una correlación entre la concentración de dióxido de carbono y la temperatura global promedio. ¿Podría esto ser un caso de causa y efecto?

El aumento de la concentración de dióxido de carbono en realidad sigue a los aumentos de temperatura y no a la inversa. Si hay alguna causa y efecto, parecería que el aumento de temperatura es la que provoca el aumento de dióxido de carbono-posiblemente por los océanos más cálidos que disuelven menos CO2.

Quizás es hora de celebrar, en lugar de denigrar a este extraño y maravilloso gas.

Dios Padre, Tú sigues en el control de este mundo. Confiamos en Tu poderoso poder para mantener a este planeta en el que vivimos seguro. Amén.

Ref: Moore, P. (2015), Debemos celebrar el dióxido de carbono, (Londres: El Calentamiento Global Policy Foundation). Imagen: licencia: Creative Commons 1.0 CC0 Dominio Público Universal dedicación.