1 Pedro 5:8
“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

A lo largo de los siglos los humanos han intentado diferentes estrategias para protegerse a sí mismos de los tiburones.  Pero no es ningún secreto que los repelentes de tiburones simplemente no funcionan.  Sin embargo, hoy en día los científicos han aprendido, nada menos que de un simple pez, que el repeler a un tiburón es tan simple como lavarle la boca con jabón – por supuesto,  a través de una pistola de agua.

El repelente de tiburones de la naturalezaEl lenguado Moisés,  es un pequeño pez lento y aparentemente indefenso, vive en el Mar Rojo.  Lo que dejaba perplejos a los científicos fue que esta presa supuestamente fácil nunca fue molestada por predadores.  Los investigadores querían saber cual es el secreto del lenguado Moisés, así que le ofrecieron uno a un tiburón en un tanque de laboratorio, a sabiendas que los tiburones comen cualquier cosa.  Como era de esperarse el tiburón agarró al lenguado, pero  tan rápido como lo atrapó lo dejó ir.  Más estudios mostraron que el lenguado libera una sustancia lechosa parecida al detergente de los poros de su piel.  En cuanto el tiburón sentía un poco de este detergente en su boca, no quería nada más con el lenguado.

Aunque el detergente del lenguado es venenoso, los investigadores encontraron que es el detergente y no el veneno que aleja a los tiburones.  Han encontrado que un detergente comercial disponible funciona aún mejor que la defensa del lenguado.

Así como el lenguado no puede ser domesticado, tampoco pueden ser nuestras obras pecaminosas.  Esta es la razón por la cual Dios nos alienta a mantenernos lejos de las oportunidades de pecar.  Él no quiere que suframos necesariamente las consecuencias del pecado.

Prayer:
Amado Señor Jesús, sé que el pecado está mal porque me hace daño y me aleja de Ti. Crea en mí un corazón limpio que no tenga deseo de coquetear con el pecado, sino mas bien que busque siempre estar más cerca de Ti, en quien puedo ser limpiado. Amén.

Notes:
Discover, July 1985, p. 38.

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