Éxodo 20:11
“Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.”

¡Los libros del siglo XIX tenían títulos tan memorables! Vicario anglicano George Stanley Faber publicó un libro en 1823 llamado Treatise on the Genius and Object of the Patriarchal, the Levitical, and the Christian Dispensations (Tratado sobre el genio y el objeto de las dispensaciones patriarcales, levíticas y cristianas). ¡Con un título como ese, no puedo esperar la película!

Faber estaba interesado en las ideas geológicas. Estaba consciente del choque entre las edades largas propuestas para las capas de roca y los fósiles y,  la escala de tiempo dada para la Creación en la Biblia. Se dio cuenta de que no era posible conciliar las dos. Por supuesto, cuando estos dos conceptos se enfrentan entre sí, uno de ellos tendría que ceder. Para Faber, fue el relato del Génesis el que tuvo que ceder.

Faber escribió que los seis días de la Semana de la Creación fueron “cada uno un período de una duración muy considerable”. Así nació la Teoría del Day-Era, por lo que los eruditos bíblicos han intentado reconciliar la Biblia con las épocas profundas haciendo que cada día de la creación sea cada vez más largo.

Faber estaba convencido de que podría encontrar justificación para la extremada longitud de estos días en el texto mismo. Él dijo: “[Esto] puede probarse en parte por la analogía del lenguaje, en parte por la necesidad misma de la narrativa, en parte por la tradición antigua, y en parte (y la más decisiva) por los descubrimientos … de los fisiólogos modernos…”

Los dos primeros puntos de Faber han sido contestados muchas veces. Pero es interesante que Faber les da más peso a los llamados “descubrimientos”. Éstos, como sabemos, no fueron descubrimientos en absoluto, pero fueron las opiniones e interpretaciones de personas que ya se habían comprometido a escalas de tiempo de la vieja tierra, sin ninguna justificación de la Biblia.

 Oración: Señor que siempre nos atengamos a las palabras que nos has dado, y no nos aventuremos a reinterpretar Tu Palabra con nuestras propias opiniones y prejuicios. Amén.

Ref: Faber, G.S. (1823), Tratado sobre el genio y el objeto del dispensario patriarcal, levítico y cristiano, págs. 111 y 112, < Https://archive.org/details/treatiseongenius01fabe> accede, 1/23/2018. Imagen: dominio público.

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