Génesis 1:29
“Después dijo Dios: «Mirad, os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, así como todo árbol en que hay fruto y da semilla. De todo esto podréis comer”.

Es difícil imaginar lo que serían las cosas si no hubiéramos caído en pecado.  Pues, nunca conocimos el mundo perfecto que Dios creó para nosotros.

La Biblia si nos dice que Dios dio al hombre toda fruta para comer excepto el fruto del árbol del Was fruit like this in Edenconocimiento del bien y del mal.  Sabemos que la fruta hoy es altamente perecible.  La fruta que no se recoge correctamente o no se almacena apropiadamente o por demasiado tiempo se pudre.  Como resultado, todos estamos familiarizados con aquellas cosas verdes o rosadas sin sabor llamadas “tomates”.  Los tomates en el mercado se recogen mientras todavía están verdes y luego se los expone al gas etileno para que se vuelvan rojos.  Se los recoge verdes porque los tomates rápidamente maduran.  De alguna manera nos parecería que este estado de asuntos sería distinto en un mundo perfecto.

Los científicos en la Universidad de Cornell han desarrollado una manera natural de desacelerar el proceso de maduración de los tomates.  Ellos aprendieron que hay un proceso natural que permite que los tomates maduros se conserven por periodos más largos de tiempo.  Ellos aprendieron esto de un tomate brasileño que se conserva durante semanas aún luego de ser recogidos maduros y llenos de sabor.  Este tomate tiene el doble de un químico que previene la sobre maduración de otros tomates.  Este químico natural, añadido a otros tomates, duplica su vida de estantería.  Esto permite que se los recoja maduros y con sabor.  Tal vez antes del pecado todos los tomates tenían esta habilidad.

El pecado tocó cada parte de nuestras vidas.  ¡Agradecemos a Dios que a través del perdón de pecados en Cristo Jesús, el efecto del pecado de separarnos de Dios se revirtió!

Prayer:
Amado Señor, Te agradezco que nos has permitido, en parte, a revertir algunos de los resultados externos del pecado. Nunca permitas que yo pierda de vista el hecho de que sólo en Ti el pecado es verdaderamente revertido a través del perdón. Amén.

Notes:
No more pink tomatoes? Reader’s Digest, Mar. 1990. p. 135.