Génesis 1:11-12
“Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.”

Las plantas verdes son verdes, principalmente debido a un pigmento verde llamado clorofila. Muchos de nosotros aprendimos en la escuela secundaria que este pigmento verde es lo que provoca la fotosíntesis.

La fotosíntesis es el proceso fundamental por el cual una planta puede fabricar útiles moléculas de alta energía como los azúcares. En el proceso fotosintético, la planta absorbe dióxido de carbono de la atmósfera y el agua que transpira de sus raíces para crear moléculas de azúcar. El subproducto, el oxígeno es liberado en la atmósfera. A primera vista, esto parece bastante sencillo. Pero existe, por supuesto, mucho más. El proceso resulta especialmente difícil de entender si uno quiere asumir que este es un proceso que entró en existencia por medio de la evolución.

Nuestro primer problema es que la reacción requiere un aporte de energía: los químicos lo llaman reacción endotérmica. Estas reacciones no son inusuales, aunque las reacciones que requieren la entrada de energía luminosa son menos comunes que las que ingresan energía térmica. Sin embargo, si llena un frasco con agua y dióxido de carbono, y lo ilumina, no producirá moléculas de azúcar. Por lo tanto, la clorofila no es sólo un catalizador para la reacción – es un intermediario indispensable sin la cual la reacción no puede suceder.

De hecho, todo un libro se puede escribir sobre la complejidad de todo este proceso, y la inter-dependencia de cada paso. Y, luego, vamos a ver cómo los animales obtienen su energía de las plantas, de modo que cada cadena de energía vuelve a la fotosíntesis. Se trata de un proceso que parece que fue diseñado por Dios con un propósito, que es exactamente lo que dice la Biblia.

Oración: Gracias, Señor, por tu sabia provisión, al crear vida y hacer todos los procesos que nos dan los recursos que necesitamos para vivir. Amén.

Ref: Swindell, R., Alumbrando luz sobre la evolución de la fotosíntesis, Diario de la Creación (3) 17:74-84 de diciembre de 2003. Imagen: Adobe Stock Imágenes, con licencia de autor.

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