Deuteronomio 18:22
“Si el profeta habla en nombre de Jehová, y no se cumple ni acontece lo que dijo, esa palabra no es de Jehová. Por presunción habló el tal profeta; no tengas temor de él”.

Si el hombre es el resultado de billones de años de evolución desde las criaturas más simples, la evolución predice que el hombre debe haber retenido, la mayoría, si no todas, las mejores habilidades de aquellas otras criaturas en su herencia.

De acuerdo a la evolución, nuestros ancestros parecidos a los monos tenían dedos de los pies opuestos, así como nuestros dedos de los pies son opuestos.  Si nosotros hubiéramos retenido aquellos dedos opuestos, podríamos levantar cosas sin inclinarnos.  La mona hembra puede jalar 1.260 libras con un brazo.  Eso sería una facilidad bastante conveniente.  ¡También está el héroe musaraña de Uganda, con tan sólo seis pulgadas (15 centímetros) de largo, pero puede sostener el peso de un hombre de ciento sesenta libras en su espalda!

Inclusive el simple caracol puede jalar hasta 200 veces su propio peso, y levantar 10 veces su propio peso.  Además ¿qué del tribolita que se encuentra en el fondo de la escalera evolucionista y supuestamente extinto por 300 millones de años?  ¡Esta pequeña criatura tenía los lentes del ojo, en realidad doble lentes, más sofisticados alguna vez encontrado en la naturaleza!

Ya que todas estas habilidades serían de gran beneficio para nosotros, ¿por qué la evolución no nos dejó mantener o desarrollar estas habilidades al evolucionarnos?  La respuesta es simple.  Nosotros no hemos evolucionado.  Más bien, hemos sido hechos por un Creador Quien nos hizo para el propósito de una relación con Sí mismo a través de Su Hijo, Cristo Jesús.

Prayer:
Amado Padre celestial, Te agradezco que aunque no puedo saltar sobre edificios altos ni puedo levantarlos, Tú me has hecho para un propósito más alto establecer una relación contigo. Incrementa mi confianza en la obra expiatoria de Tu Hijo por mí para que pueda acercarme más a Ti. En Su Nombre. Amén.

Notes:
R.L. Wysong, D.V.M., The Creation – Evolution Controversy, (Inquiry Press, Midland Michigan), pp. 345-346.

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