Salmos 139:14
“Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras; estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien”.

A pesar del hecho de que la mayoría de microorganismos son necesarios y buenos, a través de nuestra vida cada uno de nosotros nos encontramos con decenas de miles de diferentes bacterias, virus, hongos y parásitos infecciosos.

Los 100.000 centinelas de nuestro cuerpoAún más asombroso es el hecho que la mayoría del tiempo nuestros sistemas inmunológicos deshabilitan a estos potenciales invasores letales antes de que mostremos algún síntoma de infección.  En un momento dado más de 100.000 centinelas únicos situados alrededor de su cuerpo identifican invasores, suenan la alarma, e incluso emiten instrucciones químicas específicas para su destrucción.  También se puede pensar de estos centinelas como diminutos doctores que identifican enfermedades potenciales, descubren la cura, y la aplican inclusive antes de que empiece la infección.

El sistema inmunológico ha desconcertado a los científicos.  Los científicos saben que nuestros cuerpos no mantienen un conjunto de diseños genéticos para estos centinelas, que se llaman células B. ¿Cuán a menudo hace nuestro cuerpo estos centinelas o desarrolla la información genética necesaria para deshabilitar a los invasores?  Los investigadores han aprendido que el cuerpo tiene una pequeña biblioteca de fragmentos de ADN que continuamente están siendo barajados en nuevos patrones para que el cuerpo esté casi instantáneamente listo para cualquier invasor.

El hecho de que incluso los investigadores médicos estén asombrados del diseño de nuestro sistema inmunológico verifica lo que la Biblia dice: “porque formidables y maravillosas son tus obras”.

Prayer:
Te agradezco, amado Padre, que formidables y maravillosas son tus obras. Ayúdame a cuidar del templo de mi cuerpo que Tú me has dado para que yo pueda ser un instrumento apto y capaz para Ti en este mundo. En Nombre de Cristo Jesús. Amén.

Notes:
“MIT researchers isolate master builder’ disease fighting gene.” Minneapolis Star Tribune, Dec. 22, 1989. p. 2.

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