Job 12:7-9
“Pregunta ahora a las bestias y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; o habla a la tierra y ella te enseñará; y los peces del mar te lo declararán también. ¿Cuál entre todos ellos no entiende que la mano de Jehová lo hizo?”

Los incendios de 1988 en el Parque Nacional Yellowstone fueron los peores registrados allí.  Pero los investigadores que estudiaron los incendios y sus efectos ahora dicen que es normal que tales incendios tan grandes ocurran cada dos siglos en Yellowstone.  Y mientras los incendios quemaron alrededor de 20 por ciento del parque, menos del 1 por ciento fue tan devastado por el fuego que la tierra quedó sin vida.   Además, incendios periódicos aceleran la liberación de nutrientes a la tierra que están atrapados en la madera muerta.  Muchas plantas en realidad dependen de los incendios para sacarlos abruptamente de un periodo improductivo y latente.

El pino contorta constituye hasta 77 por ciento de los bosques del Yellowstone y en realidad tiene su propio seguro contra incendios.  El pino produce dos tipos de conos que albergan semillas.  Uno libera sus semillas normalmente.  Pero el otro cono está revestido con una fuerte resina que mantiene al cono sellado.  Estos conos pueden permanecer sellados en el árbol por décadas hasta que se da un incendio que quema la resina y causa que libere sus semillas.  ¡Luego de un incendio, hay hasta 20 semillas por cada pie cuadrado de bosque tiradas en la tierra, listas para brotar en la tierra recién enriquecida!
    
La sabiduría y amor del Creador se ve una vez más al proveer al pino contorta con un asombroso sistema de seguro contra incendios.

Prayer:
Amado Señor Jesucristo, Rey de la creación, ayúdame a unirme, con mi voz humana, a toda Tu creación que dan testimonio de Tu sabiduría y te alaban con las voces que Tú nos has dado. Amén.

Notes:
Richard Monastersky, “After the Flames: Awaiting the regeneration of Yellowstone,” Science News, Vol.134, p.330.

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