Romanos 1:21-22

“ Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron  gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.  Profesando ser sabios, se hicieron necios… “

Ernst Haeckel es famoso por haber producido los diagramas de embriones, para mostrar su similitud. Su idea era que “la ontogenia recapitula la filogenia”. En otras palabras, las etapas de desarrollo, por las que pasa un embrión (ontogenia), son una especie de recapitulación de la evolución de ese organismo (filogenia). Aún puedo recordar claramente que me enseñaron esto, como una evidencia de la evolución, cuando yo estaba en la escuela primaria. Como recuerdo qué profesor me enseñó esto, sé que debo haberlo aprendido en 1971. Los famosos dibujos de Haeckel fueron publicados en 1874, pero casi inmediatamente fueron criticados. Se sabe que la teoría de Haeckel es falsa desde al menos 1965. Sus dibujos no eran simplemente un error. Los dibujos fueron deliberadamente perfilados, para apoyar su teoría de la recapitulación, aunque las formas reales de los embriones no muestran tales semejanzas. Sin embargo, cuando me convertí en un maestro de escuela en 1983, enseñando en una escuela pública en Inglaterra, me fue entregado un currículo de ciencias, que incluía este mismo concepto, veinte años después de que se demostró que era falso, y 12 años después de que me lo habían enseñado.

En mi oficina, tengo una copia de varios libros de texto de ciencias de la escuela secundaria. Uno de los más conocidos textos de Biología es el publicado por Prentice Hall. Mi edición fue publicada en 2002, casi 40 años después de que las ideas de Haeckel fueron desautorizadas. Sin embargo, este libro incluye ese concepto como una de las principales evidencias de la “Evolución Darwiniana”. Uno se ve obligado a concluir que los evolucionistas se engañan a sí mismos porque desean desesperadamente pruebas para sus ideas, y la evidencia que simplemente no existe.

Señor Dios, Tú nos has mostrado en Tu palabra que todo lo hiciste de la nada, en sólo seis días, y que todo era muy bueno. Gracias porque toda la creación apunta a Ti, y en esa creación, Tus atributos invisibles se ven claramente.

Ref: Simpson, G.G. y Beck, W. (1965), Una introducción a la biología (New York: Harcourt, Brace y el mundo), pág. 241. Miller, K. y Levine, J. (2002), Biología , (Needham, Massachusetts: Prentice Hall), pág. 385. Imagen: G.J. Romanes (1892), de dominio público (debido a la edad).